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Bajo La Estrella

Blog de Andrey VR

mes

junio 2015

El triunfo del Amor

Hoy es un día de júbilo: Ha triunfado el amor. La Corte Suprema de los Estados Unidos (USA) ha aprobado, en histórica votación, el matrimonio igualitario para todo su territorio nacional.

Luego de larga espera e intensas campañas educativas son reconocidos los derechos de estos seres humanos que, como el resto, podrán contar con el amparo de la ley a la hora de unirse sentimentalmente.

Este es el resultado de una larga lucha legal y activista, donde miles de personas han trabajado duro para reivindicar sus derechos. Muchas han sido las manifestaciones en las calles, los mítines, la
propaganda, filmes y otras estrategias de educación, para fomentar un consenso nacional a favor de esta idea. Ellos han ganado. Ya la ley refrenda un derecho legítimo.

Este es un momento de gran alegría para millones de personas en todo el mundo. Un nuevo país se une a la lista de aquellos que refrendan su compromiso con los derechos humanos, la libertad y la defensa absoluta del amor.

Muchas felicidades para todos los norteamericanos en este día tan especial que quedará en nuestros corazones. Este es un momento de esperanza para el mundo entero, cuando la guerra y el odio nos acechan por todas partes.

Recordemos hoy a aquellos que sufrieron discriminación y perdieron sus vidas por la intolerancia de otros que no han sido capaces aún de sincerarse con sus corazones.

Pero la lucha debe continuar. Aun la mayoría del planeta está muy lejos de aprobar leyes como estas, y menos aun, de sensibilizar a la población y educarla en torno al respeto de la diferencia.

Andrey V. Ruslanov / 26.junio.2015

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El discurso de la perestroika

Un acercamiento al período de reformas conocido como perestroika, llevado a cabo por Mijaíl Gorbachov en la Unión Soviética entre 1985 y 1991, se hace necesario a partir de un enfoque sistémico. Las causas y consecuencias de lo ocurrido en esa nación pasan necesariamente con mayor claridad si lo vemos como si del funcionamiento de un gran sistema se tratase. De este modo se pueden conjugar las dimensiones políticas, económicas, sociales, militares, nacionales e
internacionales que mediaron el tránsito del socialismo al capitalismo en la nación euroasiática.

En el caso del siguiente trabajo se hará una panorámica de cómo devino este sistema transicional a partir de la forma en que el Poder Político la implementó, porque justamente fue este quien propuso, defendió y llevó a cabo la reforma, induciendo en la población el estado necesario para viabilizar la transición.

El discurso político del Poder de 1985 a 1987 da por sentado que la sociedad se encuentra en el inicio de una etapa duradera del socialismo desarrollado. Con ello se evidencia no una auténtica valoración del estadio social en que se encuentra el país, sino una continuidad formal del discurso de los líderes anteriores. Si bien Gorbachov está decidido a reformar cuanto sea necesario en la nación sabía que no era prudente romper de súbito con la retórica heredada. (…)

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Solsticio de Verano

Feliz Solsticio de Verano para todos!!!

Cuando el Sol goza de su imperio sobre la Tierra… Cuando los días son más largos… Cuando llega el verano en el hemisferio norte… Todos estos son momentos significativos en la vida de nuestro hogar…

El Solsticio de Verano es más que una simple fecha astronómica o medida del paso de los astros por los cielos. Toda ella encierra un simbolismo cargado de historia y sentidos que nuestra especie ha ido construyendo a lo largo de su devenir en este regalo que El Padre nos hiciera.

Festejemos todos esta fecha como señal del compromiso ante La Obra. Convirtámosla en una excusa para fortalecer la hermanadad y
fraternidad entre nuestras culturas. Convirtamos este día en un momento sublime para nuestras esencias en la vida dentro del Equilibrium.

Yo, Andrey V. Ruslanov, me uno a ustedes.

21.junio.2015

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Evolucionismo y Antropología

El sentido de las corrientes evolucionistas, tanto en antropología, biología, sociología o filosofía, son la respuesta inmediata al deseo humano por justificar el sentido de su existencia. Aun cuando se trate de una ciencia rigurosa o una mera ideología existencialista, todas tienen como base un imaginario emocional.

Al leer las tesis evolucionistas nos percatamos de que todas tienen incorporadas las nociones de “progreso”, “de los primitivo a lo superior”, “de los subdesarrollado a los desarrollado”, etc. Estas categorías describen a la vida (ya sea desde una perspectiva unilineal o compleja) como una escalera que ascendemos o descendemos. A partir de aquí se construyen todavía hoy lasmás elaboradas investigaciones que pretenden validarlo.

Sin embargo, ni los más renombrados autores se han percatado de haber caído en el fantasioso juego de sus modelos mentales. Los constructos evolucionistas no son más que el resultado cognitivo de los esquemas ideológicos a partir de los cuales se autoproduce la humanidad, esto es, el instinto animal de querer comer más y mejor. De ahí, nuestra psiquis traspola al resto de nuestro sistema ideológico las nociones de “ascendencia”, “la mejoría” y “el movimiento”.

Con esto no estoy haciendo una invitación de retornar a la metafísica, sino de rescatar el sentido más auténtico de la dialéctica y limpiarla de los constructos histórico-ideológicos con que solemos disfrazarla. El evolucionismo, desde que recibió el impulso de los hallazgos en Biología, ha sido el disfraz más sofisticado, y el que las demás ciencias aclaman para sí.

En Antropología el asunto es más grave aún. Desde Spencer hasta Morgan, podemos encontrar una traspolación mecánica de los principios biológicos al ámbito antropológico. No se trata en esta discusión si sus argumentos son válidos o no, sino de una cuestión metodológica y científica.

La Antropología, en esencia, se trata de comprender la vida del hombre, en particular, viéndolo en el entorno civilizatorio en que se desenvuelve. Por ello, imponer verdades universales a nuestras observaciones de dichas culturas solo consigue desvirtuar el objeto de estudio.

Suponer que la civilización “A” tiene como modo deauto-eco-organización los patrones culturales de “B” (la del antropólogo), entonces no estaremos haciendo ciencia, sino mitología. Si queremos entender y sentir la verdad de “A” deberemos dejar de ser “B” y sumergirnos de lleno en el objeto de estudio, ser parte integrante.

Si seguimos con este ejemplo podemos decir que el evolucionismo cultural antropológico no es más que el modo en que “B” observa al mundo en un momento específico de su historia (ss. XIX al XX). Claro, el ego de saberse “culturas dominantes políticamente en el mundo” lo asumen como patrón universal, como leyes atemporales que se pueden traspolar a cualquier momento de la historia de la humanidad.

En el caso del “progreso” encontramos el ejemplo más típico. Esta es la palabra por excelencia de los siglos XIX-XX, donde la marcha de la locomotora se convirtió en el símbolo de lo que debía suceder con el resto de la vida humana. Pero para frustración de los antropólogos de la época, encontraron que muchos pueblos indígenas no tienen incorporado este término en sus cosmovisiones, sino la noción de “equilibrio”.

Hoy los principios biológicos del evolucionismo darwiniano están siendo rebatidos por nuevos estudios y hallazgos científicos que ponen en tela de juicio sus teorías fundamentales. Tal vez sea este el momento oportuno para que, desde la Antropología y otras ciencias sociales, comencemos a esbozar nuevas comprensiones de la vida que nos liberen del determinismo y reduccionismo evolucionista.

Andrey V. Ruslanov / 18.junio.2015

Tombuctú o el fin del oasis

El desierto está convulso. Nuevas fuerzas recorren sus arenas reviviendo viejas ideas. Los grandes medios de comunicación nos hablan de grupos yijadistas que, a través del terror, conquistan el Medio Oriente para fundar el Estado Islámico.

Pero el relato que las televisoras y periódicos nos presentan se refieren a estos hombres como los terroristas más profesionales que han existido, y de cómo amenazan ya a Europa y otras partes del mundo con sus atentados. Sin embargo, el director Abderrahmane Sissako no descuida el hecho de que el primer acto terrorista se da en la imposición de nuevas costumbres e ideologías en esas pequeñas comunidades del desierto que ellos conquistan.

Saber recrear y explicar el modo de vida de los hombres del desierto al norte de Mali tal vez sea uno de los grandes méritos de Timbuktú. Este drama franco-mauritano, nominado a la Palma de Oro del Festival de Cannes ha sido bien acogida por el público y la crítica especializada. Ganador ya del Premio del Jurado Ecuménico y el François Chalais y nominada a la LXXXVII edición de los Premios Óscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa en 2014.

Las recientes agudizaciones de los conflictos religiosos e inter-étnicos desatados en el Medio Oriente a partir de la expansión de los fundamentalistas islámicos, ya encuentra en esta obra un trato sugerente y poco habitual de la temática. Su trama se inspira en la Guerra de Mali, cuando el grupo terrorista Ansar Dine ocupó el norte de la nación africana.

Acostumbrados a ver atentados y grandes matanzas provocadas por los terroristas en las pantallas de nuestros televisores, el director de Timbuktú prefiere el apacible escenario de un alejado oasis en medio del desierto para intentar mostrar los complejos fenómenos civilizatorios que se dan a los interno de estos grupos, y que se ven alterados con la llegada de los yijadista.

En medio de este escenario esta película nos presenta a una típica familia local como núcleo de una trama que conjuga bien los escenarios hogareños, comunitarios, nacionales e internacionales. Cada uno de ellos se ve transversalizado por conflictos que trascienden todas las instancias y que nos recuerdan constantemente que cualquiera de nosotros pudiera ser uno de los personajes allí representados. La intensidad de los sucesos es narrada de tal forma que podemos llegar a identificarnos y sentir en carne propia todo lo que vemos en la gran pantalla.

A la maestría del guión se une una fotografía de excelencia. El cuidado con que cada cuadro es abordado nos delata la seriedad y el empeño con que se concibió este producto en el trabajo. Solo que, tal vez, podríamos quedarnos insatisfechos cuando las transiciones entre algunas escenas nos dejan con el sinsabor de no hacerlo en el instante preciso.

El amor de padre, de hijo, de amante; las ambiciones; los celos; la intriga; el deber; todos ellos encuentran una representación oportuna en esta historia que no precisa detalles para comunicarnos el acontecer de un escenario que, a pesar de la lejanía, puede presentarse de modo común para todos los pueblos de nuestro planeta.

El modo en que se desarrollan los conflictos y la excelente progresión dramática que los conduce no deja lugar a las dudas en los espectadores. La sencillez y naturalidad con que se abordan los complejos problemas que el director nos presenta en su obra es tal vez, lo que el público más agradece.

El balance entre las tramas y personajes protagónicos con los secundarios alcanza en muchos momentos la horizontalidad, lo cual no implica una digresión, sino una estrategia que prioriza la atención al conflicto mismo, en lugar de priorizar determinada trama. Ello trae consigo un efecto de realismo, pues nos aleja de los esquemas clásicos hollywoodenses y dota al filme de una necesaria cercanía con la audiencia.

A esto se une un desempeño actoral que, ante todo, lo valoro por la naturalidad con que los actores se acogen a los caracteres que interpretan, dibujados por las finas líneas de un boceto que no precisa de llamativos colores para transmitir su esencia. Pese a contar con momentos de grandes tensiones y cargas emotivas, no son para nada desdeñables las apacibles escenas que bien complementan y sirven de apoyo al entendimiento de la historia que nos cuentan. Justamente, esto dota a la película de un balance que equilibra los momentos dinámicos con los apacibles, por lo que no se le puede acusar por un ritmo lento o agitado, ayudándonos a procesar la impactante y desconocida realidad que nos presenta.

Dentro de los actores es meritorio destacar el trabajo de los niños, quienes deben reír, llorar, jugar, trabajar y son una de las víctimas que más llegan a conmover a lo largo de la historia. Tal vez sean ellos la metáfora última del mensaje que nos transmite el filme, pues encarna las lógicas del dar y recibir en un mundo donde las tradiciones hacen la ley, y que esta, a su vez, se ve desafiada por una tormenta yijadista del desierto que pretende arrasar con el oasis de su estabilidad.

Timbuktú es una de esas películas que, además de impactarnos por la historia que nos cuenta, nos hace reflexionar todo el tiempo sobre las cuestiones más elementales de la vida. Ella despierta las inquietudes que llevamos dentro y que hacen de la relación con el mundo y entre nosotros mismos el eje sobre el cual gira el sentido de nuestras vidas.

Si bien el tema del yijadismo es el elemento desestabilizador en el ambiente donde se desarrollan los hechos, lo cierto es que los conflictos que aborda Timbuktú van más allá de esta coyuntura particular. De lo que se trata es de plasmar sobre un lienzo los patrones más recurrentes del devenir de las sociedades humanas. No es casual que se juegue con tanta reiteración con los contrastes entre la coexistencia de atributos típicos de nuestra modernidad, con aquellos que han desafiado al tiempo y que aún hoy se reproducen en comunidades semi-nómadas como las de Mali.

Sin dudas es esta una excelente propuesta. No pocos han calificado a Sissako, su director, como un maestro por saber plasmar con singular estilo las consecuencias más inmediatas del adoctrinamiento y la impunidad con son sometidos aquellos que solo desean vivir en paz.

Andrey V. Ruslanov / 15.junio.2015

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Homenaje a Alan Turing

Este 7 de junio se cumplió el aniversario 61 de la muerte de Alan Turing, un genio que fue víctima de la intolerancia de los necios de su época.

En la sociedad británica del tiempo en el que le tocó vivir eran fuertemente penadas las relaciones homeróticas. Y fue justamente la sentencia de la terapia de castración hormonal a la que fue sometido lo que indujo al fin de su vida con apenas 41 años de edad. Fueron 49 mil los sentenciados como él. Y solo en el tardío 2013 la reina Isabell II emitió un perdón por la injusticia de tal condena. ¿Y los restantes 48 999? Nada se dijo sobre ellos.

Claro, Turing es considerado hoy como uno de los padres de la computación y la inteligencia artificial, y como es costumbre entre los políticos, más vale cobijarse bajo la sombra de un gran y venerado árbol. Sus aportes a la ciencia son venerados en el mundo académico. ¿Estás disfrutando ahora mismo de tu computadora? Bueno, dale las gracias a él.

Aún por estos días es reciente el estreno de la película “The Imitation Game”, del director Morten Tyldum y con el protagónico de Benedict Cumberbatch, la cual recrea pasajes de la vida de Turing durante la II Guerra Mundial en el proyecto secreto que tenía como finalidad descifrar la máquina codificadora de los nazis. El final nos muestra cómo pereció este ilustre hombre a manos de aquellos que no comprendieron el valor de su trabajo y que solo supieron ver las “sombras de sus indecentes preferencias sexuales”.

La vida de Alan Turing fue una clara lección para la humanidad entera. Fue la muestra evidente de lo que sucede cuando nos dominan los monstruos de la intolerancia, el odio, la violencia y la ignorancia. No podemos seguir permitiendo que se apropien del poder aquellos que encarnan los antivalores de la sociedad humana. Tenemos que hacer espacio para el libre desenvolvimiento de preclaras mentes que, como las de Turing, son motivo de orgullo y Luz para toda la humanidad.

Andrey V. Ruslanov / 7.junio.2015

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¿Globalización o Globalcolonización?

Respecto a lo que se entiende por “globalización” (o “mundialización”, como prefieren otros) el debate ha ido tanto por el término en sí mismo, como por el impacto inmediato sobre las civilizaciones humanas. En lo tocante a esto último tenemos a defensores y detractores, así como a “simples espectadores” del fenómeno. Pero básicamente todos coinciden en que dicha “globalización” no es más que la extensión de determinados patrones al resto del mundo, por lo que se produce una homogeneización intercivilizatoria respecto a ese patrón en
particular. Ahora, el “¿cómo se produce?” y lo “positivo y negativo” de sus resultados es lo más debatible.

Quiero detenerme en lo que me parece lo más trascendental de este asunto. Ello tiene que ver con: ¿Cuánta intencionalidad consciente hay en dicho proceso? ¿La globalización es un producto inevitable de la lógica dialéctica del devenir histórico?

Respondiendo rápida y sintéticamente puedo decir que la replicación de patrones y tendencias culturales es un proceso intrínseco al desarrollo de los grupos y formaciones humanas. La eventual
homogeneización y/o imposición de uno de ellos se fomenta, en primera instancia, por las coyunturas en que se dan las relaciones entre dichos grupos. Ahora, resulta indiscutible la incidencia que han tenido en esto las naciones colonizadoras e imperialistas a lo largo de toda la historia. Y hoy, el Imperio del Capital, ese Imperio Mundial con sede en EEUU, utiliza de forma activa y protagónica elementos que le ayudan a catalizar dicha globalización en favor de su lógica de dominación sobre el resto de las civilizaciones del planeta.

De este modo, no resulta difícil concluir que dicha “globalización” de hoy no es más que la versión más actualizada del proceso colonizador del Imperio absoluto que se extiende por nuestro planeta. Así, esta globalcolonización toma como núcleo las estrategias imperiales para extender sus patrones culturales, ideológicos, psíquicos, etc., a fin de homogeneizar a la humanidad como un dócil mercado sobre el cual El Capital pueda autorreproducirse.

Para nadie es un secreto que la industria cultural norteamericana tiene un protagonismo indiscutible en los espacios de recepción de cualquier nación. A partir de ella se exporta el “american dream”, los patrones de conducta (consumismo, esencialmente), proyectos y estilo de vida, así como la validación de la supremacía de un proyecto civilizatorio sobre el resto.

En todo lo mencionado hasta aquí se encuentra el sustrato, la materia prima con la que introducen en los inconscientes de los individuos una misma forma de pensar, construida con modelos mentales que tienen en su forma-contenido la propiedad fundamental de servir a la
superestructura de dominación.

No necesitamos hablar del poderío económico-militar de esta nación para buscar las pruebas fehacientes de esta globalcolonización. Otros imperios anteriores han sido en su época aún más poderosos. Lo que verdaderamente distingue a este imperio de El Capital, es la utilización integrada de las herramientas culturales (y psíquicas) con el resto de sus armas de dominación (armas y economía). La armonía con que vincula cada una de ellas y el estudio minucioso de sus
propiedades lo ha dotado del poder que hoy posee sobre todos nosotros.

El debate sobre la “globalización” realmente no está versando sobre lo esencialmente importante (la parte manipulada de este proceso), sino que se diluye en eternos debates que se pierden en las ramas del tema. La alerta está dada en que debemos tomar conciencia del peligro en que nos encontramos de perder nuestra independencia y autodeterminación cultural, siendo sustituidas por falsas estructuras civilizatorias, que detrás solo llevan dominación, las cuales someten a cada individuo como a naciones enteras.

La globalcolonización no es más que la estrategia de dominación actual del Imperio por someternos haciéndonos creer que reparte, democratiza y hace extensible a todos los mejores productos y conquistas de los grandes centros de poder y desarrollo planetario, cuando en verdad nos despojan de nuestras realidades culturales y el poder que nuestros antepasados nos legaran para fecundar a este mundo con diversidad y riqueza cultural.

Andrey V. Ruslanov / 2.junio.2015

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