Dicen que la bienvenida en La Habana fue tan solemne como la que le dieron los cubanos a Leonid Brezhnev en la década de los ´70. Por supuesto, no fue tan grande y glamurosa como la del líder soviético, pero sin dudas la llegada del Pope Francis a la capital de la Isla de la Libertad ha sido todo un acontecimiento en el mundo mediático.

Claro, por muchas que sean las misas a las que Raúl Castro asista es evidente que todo se trata de un gran show político de ambas partes. Y todo ello facilitado por la intervención del Vaticano en el inicio de la normalización de las relaciones diplomáticas entre Cuba y EE.UU. Al Pope Francis le interesa lo que a todos los suyos: expandir el imperio católico a la mayor cantidad de lugares posibles en este mundo. A Castro, que su país salga del atolladero económico en el que se encuentra. Y a Obama, bueno, él mismo lo ha dicho: “llevar a los cubanos el ejemplo de la democracia y los valores norteamericanos”. ¿Alguien no lo ve? A mí me queda claro: una forma más inteligente de acabar con la Revolución Cubana. ¿Al Vaticano le interesa la Revolución? ¿Y a Castro?… él piensa que podrán contra la ola de turistas-embajadores que como tsunami se precipitarán de pronto contra la Isla. Como dijera el vicepresidente de la Duma Estatal Rusa: “los norteamericanos matarán a la revolución cubana con un gran y caluroso abrazo”.

No obstante, en la Isla de la Libertad, como en gran parte de la América Latina progresista, el Pope Francis se ha ganado la simpatía de muchos. Hasta en EE.UU. le llama “el papa comunista” por sus atrevidos comentarios. ¿Y a qué se debe este inesperado libertinaje del sumo pontífice? Ya muchas bocas anuncian que la Iglesia Católica se reforma, y que este papa latinoamericano lleva a su interior los aires progresista de su tierra natal. ¿Alguien se lo cree?

Si el Vaticano ha retenido el poder durante tantos miles de años no ha sido casual. Ellos han sabido reformarse en cada momento que lo han necesitado, o al menos eso han hecho creer al resto del mundo. Y esta vez, cuando en las últimas décadas han sido muy frecuentes los escándalos que sacudieran a la santa sede, la curia papal tuvo que elegir a uno que refrescara el maltratado rostro del cristianismo occidental.

De esta forma es que vemos y escuchamos a un Pope muy atrevido, que bendice a los pecadores, a los divorciados y coquetea con la mal llamada comunidad LGTB. Sus discursos son muy altisonantes, y muchos de los que una vez se decepcionaron de la Iglesia ven ahora con esperanza su oportunidad de regresar, mientras los indecisos y los ateos se asoman con curiosidad a las misas.

Mas, todo se queda allí, en las atípicas misas y en los discursos. La Iglesia Católica jamás se reformará como los ilusos de los medios de comunicación piensan. Ello implicaría su propia destrucción. Hasta ahora no se ha emitido ninguna curia papal donde se decrete que el aborto ya no es un pecado, que divorciarse no van contra las leyes de dios, que la “homosexualidad” no es una aberración demoníaca, o que desde ahora los millones que se gastan los curas del Vaticano en sus lujosos estilos de vida serán destinados a los pobres que tanto dicen ayudar. Todo sigue como antes, y así seguirá. La retórica del Pope Francis solo es una forma sádica de aprovecharse del desconsuelo de los millones de desamparados que existen en este planeta. Ellos les robaron la fe y ahora proclaman devolvérsela…
(…)

LEER MÁS SOBRE ESTE POST:

http://bajolaestrella.webnode.es/products/el-papa-comunista-en-la-isla-de-la-libertad/

Andrey V. Ruslanov / 22.julio.2015