El Foro Social Mundial, fundado en el 2001 en la ciudad brasileña de Porto Alegre es sin duda una respuesta certera a al modelo de globalización neoliberal que imponen los centro de poder mundial. Sin embargo, el fuerte activismo social del amplio conjunto de
organizaciones que lo conforman parece diluirse en su propia heterogeneidad.

Este mes de enero de 2016 se estrena con una edición especial del mismo en la ciudad de Porto Alegre, mas la cita oficial corresponderá al mes de agosto y se efectuará en la ciudad canadiense de Montreal. Será la primera vez que se celebre en un país norteño.

A lo largo de estos años sus activistas y promotores han dado respaldo a la gestión de los gobiernos progresistas de América Latina y se han plantado contra las típicas recetas emanadas, entre otros, de foros del gran capital como el de Davos.

Las demandas son tantas como personas acuden a sus mítines y talleres. En medio de un confuso espectro político y la heterogeneidad de sus enfoques ante los principales problemas que azotan a la humanidad y sus posibles soluciones, solo parecen estar verdaderamente de acuerdo en que el capitalismo no es el futuro que desean.

Esto puede significar diferentes cosas, desde el evidente esfuerzo de unidad en medio de la diversidad, hasta el peligro real de no trascender más allá de las manifestaciones y reclamos colectivos al calor de las concentraciones organizadas por el Foro.

Justamente esto último es lo que debe preocuparnos. Me resulta lastimoso ver que un foro de este tipo desperdicie las grandes potencialidades con que cuenta. Reunir cada año (incluso varias veces al año) a decenas de miles de personas bajo una causa común evidencia esfuerzo, entrega e interés serio en lo que se hace. ¿Por qué entonces no trascender a una fase más proactiva y vinculante?

Ejercer presión a través del reclamo puede funcionar muchas veces, pero en otras no tanto y pasado el tiempo hasta ninguno. Las marchas y talleres están bien, pero no es suficiente. Gritar al mundo nuestra indignación no basta para resolver o reconducir nuestros destinos.

¿Por qué no construir verdaderas redes permanentes en cada uno de nuestros países federadas a nivel internacional? ¿Sería mala idea organizar un Comité Ejecutivo Permanente que encauce cada una de las propuestas planteadas por los Foros? Tenemos que construir nuestros propios mecanismos de solución a los problemas, en oposición a las recetas del gran capital internacional y como una alternativa coherente y ordenada de la propuesta que defendemos.

En tanto no se trasciendan las meras actividades formales de críticas y denuncia, mientras nos sigamos conformando con marchas de
indignación, no seremos capaces de desmontar al capitalismo y el Imperio que lo impone sobre nosotros. Esta Era es nuestra, y como tal debemos ir y tomarla con nuestras propias manos.

Andrey V. R. 20.enero.2016

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