Con sorpresa fue anunciado el encuentro en Cuba de las dos cabezas de las iglesias más grandes del cristianismo. El Papa Francisco, de Roma, y el Patriarca Kiril, de Moscú, decidieron darse cita en la Isla de la Libertad para firmar una declaración conjunta.

http://www.news.va/es/news/la-unidad-se-hace-caminando-el-papa-y-el-patriarca En La Habana, bautizada por el pontífice romano como la Capital de la Unidad, se encontraron por vez primera, luego del Gran Cisma del año 1054, para terminar con el aislamiento y las rencillas que los dividiera hasta el día de hoy.

Con el ánimo de traer paz al mundo, según palabras del propio Fidel Castro

http://www.cubadebate.cu/especiales/2016/02/15/articulo-de-fidel-luchar-por-la-paz-es-el-deber-mas-sagrado-de-todos-los-seres-humanos/

estos dos monarcas han decidido ponerse de acuerdo para luchar contra los males que aquejan a la humanidad y apartan a sus respectivos “rebaños” de los caminos del “Señor”. Claro, cuando nos acercamos detenidamente a los puntos de esta declaración conjunta encontramos un trasfondo inquietante y hasta hostil para muchos sectores de la sociedad mundial que, precisamente defienden un presente y un futuro distinto al que estos monarcas eclesiásticos desean.

Pese a que esta es solo una declaración pastoral, y no política o social, trae consigo elementos que avizoran un trabajo político mancomunando entre ambos Estados a fin de defender sus intereses.

¿Por qué Cuba?

Desde los años 90 el siglo pasado La Habana ha relanzado su relación con las religiones, eliminando el estatus de “Estado ateo” y permitiendo una total libertad en estos asuntos tanto al interior del Estado como del Partido Comunista. Ambas iglesias se han visto beneficiadas por estos hechos. Cabe añadir también que La Habana es el mejor aliado histórico que Moscú tiene en América, continente este que destaca en cantidad de feligreses católicos. Así que bastó la “coincidencia” del viaje pastoral del patriarca Kiril a Cuba y el de Francisco a México para que ambos se encontraran en “en la encrucijada entre el Norte y el Sur, el Este y el Oeste. Desde esta isla, un símbolo de esperanza del Nuevo Mundo y de los dramáticos
acontecimientos de la historia del siglo XX”, tal y como lo dice la Declaración Conjunta.

A Raúl Castro esto parece asentarle bien, en tanto refuerza su campaña por presentar a Cuba como un país de concordia y solución de conflictos, bañándose con un halo de nueva neutralidad que coquetea con despedirse del internacionalismo proletario y abrazar
“cautelosamente” las dinámicas del capitalismo internacional. “Y ahora queda lo de Colombia”, dijo Raúl en la loza del aeropuerto cuando despidió a Francisco. Efectivamente, una culminación exitosa de los procesos de paz colombiano se traduciría también como un beneficio añadido a la Isla.

Desglose por puntos

Una parte del punto 7 de la Declaración expresa: “La civilización humana ha entrado en un período de cambios epocales. La conciencia cristiana y la responsabilidad pastoral no nos permiten que
permanezcamos indiferentes ante los desafíos que requieren una respuesta conjunta”. Con ello expresan literalmente que, o se reforman o perecerán para siempre. Nótese el hecho de que las iglesias ortodoxas, luego de un siglo de intentos, acordaron por fin realizar un Concilio para junio de este año.

En el punto 8 dicen que “Nuestra atención está dirigida principalmente hacia aquellas regiones del mundo donde los cristianos están sometidos a persecución. En muchos países de Oriente Medio y África del Norte, se exterminan familias completas de nuestros hermanos y hermanas en Cristo, pueblos y ciudades enteros habitados por ellos. Sus templos están sometidos a la destrucción bárbara y a los saqueos, los santuarios – a la profanación, los monumentos – a la demolición”. ¿Qué harán efectivamente para enfrentar estos desafíos? Durante los años 90 y 2000 tanto Papas como Patriarcas han bendecido las incursiones militares de USA, la OTAN y Rusia contra los terroristas en el Medio Oriente. ¿Declararán una guerra santa?

Más adelante, en el punto 13, “En esta época turbadora se necesita el diálogo interreligioso. Las diferencias en comprensión de las verdades religiosas no deben impedir que las personas de diversas religiones vivan en paz y armonía. En las circunstancias actuales, los líderes religiosos tienen una responsabilidad especial por la educación de su rebaño en el espíritu de respeto por las creencias de aquellos que pertenecen a otras tradiciones religiosas”. O sea, que si bien las iglesias han experimentado un retroceso en sus respectivas influencias sobre las sociedades eso es algo que quieren cambiar de inmediato. Roma y Moscú añoran los años en que tomaban parte activa en las decisiones de sus respectivos Estados y sociedades. ¿Volveremos al medioevo? Tal vez hoy sería peor. Una vuelta al totalitarismo eclesiástico solo destruiría todas las libertades y desrepresiones espirituales que la humanidad ha alcanzado en las últimas décadas, y peor aún, cuando usen como excusa el odio contra los terroristas y las sociedades con costumbres distintas a las de ellos.

Punto 14: “Atestiguando el alto valor de la libertad religiosa, damos gracias a Dios por el renacimiento sin precedentes de la fe cristiana que ahora se lleva a cabo en Rusia y muchos países de Europa del Este, donde por décadas han gobernado regímenes ateos. Hoy en día, las cadenas del ateísmo militante cayeron, y en muchos lugares los cristianos son libres de profesar su fe. Durante un cuarto de siglo, aquí se erigieron decenas de miles de nuevos templos”. Claro no hablan del totalitarismo y el fanatismo religioso que se ha desatado en esas sociedades, donde el conservadurismo es tan fuerte que las ha alejado por mucho de sus homólogas de Europa Occidental.

Punto 17: “Nuestra atención está destinada a las personas que se encuentran en una situación desesperada, viven en la pobreza extrema en el momento en que la riqueza de la humanidad está creciendo”. ¿Con qué moral pueden hablar esos monarcas? Ellos viven rodeados de lujos y escándalos de corrupción. ¿Cómo pueden hablar de humildad cuando ellos mismos no la conocen ni practican? ¿A quiénes pretenden engañar?

En los puntos 18 y 19 se abordan tal vez los puntos más escandalosos y retrógrados. “La familia es el centro natural de la vida de un ser humano y de la sociedad. Estamos preocupados por la crisis de la familia en muchos países” (…) “La familia es fundada sobre el matrimonio que es un acto libre y fiel de amor entre un hombre y una mujer (…) Lamentamos que otras formas de convivencia se equiparan ahora con esta unión, y la visión de la paternidad y la maternidad como de especial vocación del hombre y de la mujer en el matrimonio, santificada por la tradición bíblica, se expulsa de la conciencia pública”.

El amor es solo lo que dicen estos hombres, la unión sentimental entre los seres humanos es solo lo que una tradición muy específica de los últimos 2 mil años dice que es. Adiós a la reflexión. Adiós a las libertades intelectuales y espirituales alcanzadas a base de sangre y fuego en los últimos años.

Ellos, como he comentado en otras ocasiones, solo quieren que para acceder a Dios se pase primero por sus iglesias. Nos prohíben la libertad de llegar al Padre por gracia de nuestras propias almas. Ellos las quieren dominar, encerrar y manipular en virtud de sus egoístas intereses de clase.

De nuevo se levanta el espíritu imperial romano. El cristianismo de hoy, ese que recogió el Imperio Romano para utilizarlo en función de sus intereses, esa religión manipulada por los jerarcas de aquel entonces, pretende volver a los tiempos en que todos los Estados dependían de sus edictos. Hoy se unen las dos grandes iglesia de la cristiandad para iniciar un camino de unión y trabajo conjunto, como si las dos partes en que se dividió en la antigüedad el Imperio Romano, como fantasma que se resisten a morir, vuelven a la carga para imponer su hegemonía política, económica y espiritual sobre el resto de la humanidad.

Y no es casual que esto suceda, tal y como lo reconoce la propia Biblia, ya se acerca el fin de la Era de Piscis, en la que el Cristo fue el rey. Ya se acerca la Era de Acuario (2154), en la que podremos alcanzar la verdadera libertad humana, cuando estaremos más cerca de El Padre.

Andrey V. R. febrero.2016