Etiquetas

, , , , , ,

Cuando existe un rey de reyes o un gobernador absoluto, en dependencia del sistema que se trate, la cuestión de la centralidad y verticalidad del poder juegan un rol importante. Cuando los demás actores existentes aclaman más poder para sí, pues comienza el delicado juego de tronos. Juego de Tronos en Cuba. Reforma constitucional en Cuba.JPG

VER EL VIDEO DE ESTE POST EN MI CANAL DE YOUTUBE

Cuando el rey Robert Baratheon fue asesinado comenzó la puja por los demás reyes menores a controlar sus territorios y aspirar el trono de hierro.

Eso me recuerda un poco a la Unión Soviética, cuando Gorbachov, luego del intento de Golpe de Estado quedó al descubierto y perdió todo el poder que tenía. Así, los presidentes de las demás repúblicas de la unión se sintieron con la potestad de impulsar la desintegración del país y fundaron sus feudos privados en cada uno de ellos.

Nuestro país antes del 1959 era el típico feudo gobernado por un puñado de ricachones que decía jugar a la democracia con sus partidos sin representación popular alguna, y de vez en cuando, gobernado por un tirano aspirante a Lancaster que concentraba casi todo el poder en sus manos.

Desde el 59 hasta 1976 existió un presidente débil con un Primer Ministro (PM) fuerte, al estilo de las democracias europeas. Claro, este PM fue más parecido a la Mano del Rey, pero con muchas más potestades.

Diapositiva5.JPG

Con la Constitución del 76 el Estado, siguiendo los modelos de sus socios socialistas europeos, se verticalizó más y durante unos 43 años el factor unidad fue el que predominaba en las políticas estatales ante la constante amenaza de, uno no, sino varios ejércitos de dothrakis con sus respectivos dragones que desde el triunfo revolucionario han intentado invadirnos.

Cersei Lannister se queja por la cantidad de veces que intentaron matarla, pero si supiera de los más de 600 atentados contra Fidel, pues no lloraría tanto.

Daenerys Targaryen se ufana de haber aplastado al ejército de los Lannister y los Tarly en los capítulos 4 y 5 de la 7ma temporada, pero claro, ella después de todo lo tuvo fácil. ¿Habría ganado en las mismas condiciones en que nosotros los hicimos en Playa Girón?

Volviendo al juego de tronos

Con la propuesta de constitución actual debemos esclarecernos con varios puntos:

Cuba es un sistema de democracia socialista representativa en tanto que la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) tiene todo el poder cedido por el pueblo a través de los delegados directos que este elige.

Resulta estéril compararlo con las democracias representativas burguesas donde es la partidocracia, o sea, el juego de tronos entre los partidos, lo que marca la pauta.

Diapositiva4.JPG

Al Partido Comunista de Cuba (PCC) yo ni siquiera lo denominaría partido, en tanto no tiene nada que ver con sus homólogos de los países capitalistas. No obstante, no basta con plasmar en la Carta magna que es “la fuerza superior rectora de la sociedad”, sino que se deben especificar y delinear mejor sus funciones, potestades y alcance en temas de Estado, gobierno e incidencia social. Con Fidel y Raúl, Partido y Estado resultaban indivisibles, pero ya el momento histórico es otro y es menester actualizarnos.

Son los diputados en la Asamblea los que tienen el poder de legislar y velar por el cumplimiento de lo acordado.

Si paralelamente eligiéramos de forma directa a un presidente, pues por muy definido y regulado que estuviera su cargo, estaríamos fragmentando el sistema de representación y cada una de las partes se vería con la potestad soberana de imponer sus criterios y proyectos.

Diapositiva8.JPG

Hasta el momento es la Asamblea Nacional del Poder Popular la que elige al presidente y este se debe a ella en primera instancia y al pueblo que la eligió.

El fallo de nuestra asamblea ha sido hasta el día de hoy en no funcionar como tal y darle vía libre al presidente y su Consejo de Estado y Consejo de Ministros.

Aquí el sistema representativo falla, en tanto que la idea de tener tantos diputados y de haberlos elegido de forma directa y no a través de los engaños de un variopinto conjunto de partidos, se vuelve estéril y estos delegados no trabajan de la forma en que deberían hacerlo.

Así, en la práctica, no tenemos a un justo consejo del rey, sino a un Joffrey Lancaster que va a sus anchas.

Con la propuesta de constitución actual el sistema cambia y se nos asemeja más al que existió entre 1959 y 1976, pero con sus peculiaridades.

Para complicar más las cosas, se formaliza el cargo de Presidente de la República

(yo hubiera preferido más el modelo de Suiza, en el que no existe el presidente, sino que es colegiado y se rota de maneral formal)

Este presidente tiene un PM que vendría siendo su mano derecha (vamos, un secretario de gobierno) y no como los PM fuertes al estilo europeo (Angela Merkel, por poner un ejemplo). Pero al mismo tiene a un Vicepresidente que no queda claro bien a qué se dedica. Ninguno de los tres cargos enfrenta concurrencia para su elección y la nominación queda en manos de una Comisión Electoral que trabaja a puertas cerradas y ni los diputados ni el pueblo sabe en qué criterios se basa.

Yo NO estoy a favor de la elección directa de los altos cargos por lo que expliqué anteriormente.

La mayor democracia se obtiene a través de la representación directa y dándole todo el poder a la asamblea, siempre y cuando esta trabaje de forma activa.

La forma en que la actual ley electoral nomina a los cargos públicos es la ecuación, la pieza más importante y a la cual se le ha prestado menos atención.

Es como si dejáremos a la Araña, Meñique y compañía hacer lo que les viniera en gana mientras tienen la responsabilidad de elegir al sucesor del rey Robert.

Pero aquí no termina todo.

Se eliminan la Asambleas Provinciales del Poder Popular y en su lugar se ponen a unos Gobernadores designados desde el poder central.

Esto ha causado inquietud en muchos y por la televisión vemos personas que proponen que estos cargos sean elegidos directamente por los ciudadanos de las provincias.

Eso sería el equivalente a darle el poder suficiente como para que cuando en Desembarco del Rey tengan el más mínimo resfriado, cada uno de estos caciques se subleve y haga en su feudo lo que le venga en gana.

Sí, porque por mucha autonomía que se les den a los municipios, al final va a existir algo en el medio que determinará los grados de esta “autonomía”.

La efectividad de los sistemas se mide en los momentos de dificultad y no por la ingenuidad de pensar que cada parte hará bien y honestamente su trabajo

Por otra parte, dar autonomía a los municipios es un elemento vital y que nos puede ayudar a destrabar las burocracias que por mucho nos han carcomido, pero si vamos a hacerlo hagámoslo bien y no con titubeos y términos medio.

Nosotros no somos la multiétnica Suiza, por lo que un modelo parecido al de esta funcionaría en nuestro país mucho mejor.

Para mí solo me quedan claros varios elementos:

1) nuestra democracia debe ser lo más representativa posible y debe hacerlo a través de una ANPP con delegados directos elegidos por el pueblo y no propuestos por ningún partido u organización, de modo que todos los diputados deben ser exclusivamente de elección directa. Ello reduciría a la mitad el número actual de 605 a unos 300.

Diapositiva14.JPG

2) esta ANPP debe trabajar de forma permanente y profesional

3) el Consejo de Estado y el Consejo de Ministros, así como sus figuras rectoras (presidente y/o PM) deben ser nominados por los propios delegados en reunión abierta y transparente como hacemos en el barrio y luego votado por estos mismos mediante voto secreto.

y

4) el cargo de Gobernador que se propone debe ser sustituido por el de un Secretario que se rota cada 6 meses entre los miembros del Consejo Provincial, conformado por los presidentes de las AMPP que integran la provincia.

O sea, no tendríamos un todo poderoso trono de hierro ni monarcas en cada uno de los reinos, sino un gran consejo conformado por los representantes de cada una de las partes. Para enfrentar a los dothrakis sí contamos con la figura que el mismo consejo elige para estos casos.

Para el resto de los actores, o sea, las organizaciones sociales (dejemos de usar el eufemismo de “sociedades civiles”) también queda un importante papel como gestores de iniciativas populares y regulador entre el poder representativo y la voluntad popular.

Solo es importante aclarar que ninguna de ellas puede suplantar total o parcialmente la soberanía otorgada a la ANPP o las municipales.

A las organizaciones eclesiásticas les toca la mismo, en especial por el hecho de que nuestro Estado es laico y la ley suprema es la Constitución y no ningún texto religioso. Por la salud de nuestros creyentes no sería bueno que al Consejo de Iglesias de Cuba le sucediera lo que al Septón Supremo por aspirar a más de lo que le toca.

Salvando las distancias del mundo fantástico y el sistema monárquico de la serie Juego de Tronos, tenemos que beber de ella varias enseñanzas que bien nos pueden servir en la vida real de nuestra sociedad:

– el poder es poder y se torna peligroso cuando se concentra en pocas manos

– cuando las ambiciones personales predominan en la política quiere decir que la democracia ha muerto

– los buenos héroes y líderes sirven de protectores e impulsores del desarrollo social, pero ellos surgen en la vida política justamente cuando la sociedad no funciona en tanto tal.

Céspedes, Martí y Fidel fueron de esos héroes, pero el legado que nos dejaron fue el de devolver el poder al pueblo y que este tuviera la oportunidad de construir colectivamente su propio destino. Para Cuba ha llegado la hora del heroísmo colectivo.

Andrey VR / 11.09.2018

Anuncios