Tal vez la única gran crítica que se le pueda hacer a Tolkien en la creación de su Legendarium es el hecho de que su obra nos resultara tan corta. Como el mayor de los egoístas nos hizo asomarnos a la ventana de un mundo inmenso y espléndido del que solo hemos podido disfrutar de un efímero fragmento a través de libros como “El Hobbit”, el “Silmarilion” y “El Señor de los Anillos”. Ni siquiera el esfuerzo de su hijo Christopher Tolkien, ordenando y publicando los papeles dejados por su padre, nos consuela el deseo de querer saber más.

Así, en mis intentos por saltar a través de la estrecha ventana que Tolkien dejó abierta, siempre me quedo con más preguntas que respuestas. Intento mirar más allá de la línea fronteriza que sus palabras impresas nos imponen y comprender a plenitud la maravilla de su Legendarium.

Hoy, en este video, quiero compartir con ustedes algunas de mis inquietudes, en tanto me mueve la fe de saber que muchas cabezas piensan más que una y tal vez juntos podamos responderlas. Así, los invito a dejar en los comentarios sus respuestas a cada una de las siguientes interrogantes.

Comencemos:

1. EL TIEMPO

Uno de los elementos que más me ha intrigado siempre en la obra de Tolkien es el tiempo. Me hubiera gustado preguntarle qué significa el tiempo para él y qué valor tiene en el universo de Ea. La saga de los hijos de Iluvatar se desplaza a lo largo de varias edades, por las que muchos personajes transitan con miles de años sobre sus hombros.

Al mismo tiempo vemos cómo algunos personajes (como los elfos) son casi inmunes al pasar de los siglos y otros, como los hombres, se cuentan entre los más débiles de los mortales. Entonces ¿Qué trascendencia tiene esto? Aquí los mensajes pueden ser muchos y las interpretaciones también. Algunos podríamos ver a las elfos como el “deber-ser” de una realidad que no es la de nuestro mundo, pero que muchos de los nuestros siempre han deseado. Otros podrían ver en ello una enseñanza, una oportunidad de comprobar cuán distintas (o no) serían las vidas humanas de ser dotadas de tal longevidad.

Pero una vez que el autor nos presenta en su obra una contraposición entre distintos personajes con distintas posiciones, rangos y niveles ante la vida misma, entonces es justo que nos preguntemos el porqué de esto. Por otro lado, incluso nos podríamos preguntar por los tipos de vidas que conviven en una misma vida, la de Arda, el mundo del Legendarium. ¿Acaso este paralelismo nos pide que reflexionemos sobre nuestro estatus en el mundo que habitamos, tantas veces proclamado como “nuestro” en el caso de los hombres? A mi entender, la saga tolkineana es una buena lección a la vida de los humanos, por tanto tiempo arrogantes y prepotentes, creyendo ser siempre amos y señores de los destinos del mundo. Sin embargo, no me queda claro si es esta la intención del autor. La contraposición entre las vidas de elfos y hombres parece explicarse más vagamente de lo que promete desde un inicio.

Así el tiempo, y la vida de los personajes en él, me resulta el mayor misterio, el mayor de los motivos que me incita a reflexionar más sobre la palabra dicha.

Este tema me lleva, inevitablemente, a la siguiente pregunta: ¿Qué hay detrás de las diferencias entre “el ser” de los hombre y elfos?

Te invito a terminar el contenido en el video que publiqué en mi canal: