¿Recuerdas cuando de pequeño los adultos te pedían que no preguntaras tanto? ¿Te has dado cuenta de lo difícil que nos hacen expresar libremente nuestras opiniones? ¿Cuántas veces no te has quejado de la basura que sale por la tv o te has atormentado con la publicidad que inunda nuestras vidas?

Todo eso es la antítesis del pensamiento crítico, de la libertad que debemos poseer todos de cuestionarnos lo que nos rodea, de preguntarnos por el sentido de nuestras vidas y de las normas que rigen las sociedades en las que vivimos.

Pudieras pensar que es solo cuestión de aptitud. Pudieras pensar que solo se trata de tomarte un segundo para pensar a profundidad en ciertas cuestiones. Sin embargo, en nuestras convulsas vidas, ni tenemos mucho tiempo para ello, ni es tan fácil pensar de manera crítica como creemos.

Este no es un don con el que se nace, sino un ejercicio que requiere tiempo y trabajo. Pero, qué es en sí el pensamiento crítico?

Para decirlo de forma muy resumida: es el proceso de dudar de todo aquello que asumimos como verdadero. Es el conjunto de acciones que tomamos para formarnos un criterio propio de la verdad basados en el análisis objetivo y profundo de los hechos.

Si eres de los que toma como verdadera una idea solo porque la dijo alguien famoso, no estás siendo crítico.

Si repites como un papagayo lo que viste en un documental y ni siquiera te preguntas de donde viene, no estás siendo crítico.

Si eres supersticioso o te basa en «verdades irrefutables» escritas no se sabe donde, no estás siendo crítico.

Y si no eres crítico, si no intentas dilucidar de dónde sale el conocimiento, pues disculpa que te dé la mala noticia, pero eres alguien fácil de manipular, que cree en cualquier propaganda o publicidad, eres objeto de explotación y burla por parte de otros, etc.

Es decir, eres un esclavo de aquellos que están en una mejor posición. Pero como yo sé que no quieres quedarte ahí, voy a darte algunas ideas.

Para poder ser un buen pensador crítico debes seguir y desarrollar los siguientes pasos:

-Deshazte de esa postura pasiva y adormecida que te ata y adopta la actitud de un pensador crítico.

-Admite que no lo sabes y entiendes todo y evita las barreras que imponen los prejuicios sociales y conservadores

-Identifica y caracteriza argumentos que escuchas o lees

-Evalúa las fuentes de información. No aceptes lo primero que leas. Consulta siempre varias fuentes y haz un contraste entre la información obtenida, investiga de dónde sale. Vivimos en una era de sobreconsumo de información, por eso se dice que el pensamiento crítico es la herramienta más útil para el siglo XXI.

-Esboza tus propias conclusiones.

Lamentablemente, de esto tenemos muy poco en nuestra vidas. Cuando comenzamos a estudiar en general solo nos piden memorizar y repetir. Eso es de la edad media!

Si de pequeños nuestras padres y maestros no nos dotan de las herramientas, la práctica y el espacio propicio, el pensamiento crítico que podamos lograr de adultos será solo una pequeña fracción del total del potencial con que contamos intrínsecamente los seres humanos.

Pero, a qué gobierno le conviene que sus ciudadanos se estén cuestionando  el tipo de vida que llevan o la forma en que están dispuestas las cosas?

El capitalismo en que vive el mundo está regido por una clase dominante, sí, dominante. Por mucha ilusión de democracia que nos quieran vender, todos sabemos que al final del día son ellos, los de arriba, los que toman las decisiones.

Así, los sistemas sociales en los que vivimos están construidos sobre una narrativa que fomenta el acrítisismo, la pasividad, el silencio, la resignación.

Nos hacen pensar que esta es la única forma posible de vivir. Para ello nos entretienen con la basura consumista, con los grandes shows, cada vez más estúpidos…

Mientras menos nos cuestionemos las cosas, más oportunidades tendrán ellos de explotarnos y manipularnos.

Pero todo no es tan negro como se vislumbra. Todavía hoy cada uno de nosotros cuenta con herramientas muy a mano y que serán de gran ayuda para liberarnos.

Herramientas para desarrollar el pensamiento crítico:

Leer es la primera de ellas. Cuando leemos entrenamos a nuestro cerebro a dialogar con formas distintas de pensamiento, con posturas que difieren de las nuestras y con conocimientos que trascienden los que poseemos.

Mientras más leamos, mejor. Pero no literatura comercial o mucha de la basura que hoy publican las editoriales con tal de obtener ingresos.

Debemos ir subiendo poco a poco el rigor de nuestras lecturas.

Una segunda herramienta es intercambiar ideas y opiniones con otros que también leen. Debemos exteriorizar todas esas ideas. Pensar en voz baja o sin abrir la boca siquiera no es suficiente.

Cuando articulamos en voz alta nuestro pensamientos, nuestros cerebros se escuchan a sí mismos y somos capaces de cuestionar de mejor forma lo que pensamos.

Un tercer consejo es escribir y publicar esas ideas. Nunca pienses que son tontas o no están a la altura. Todos tenemos el derecho de expresar nuestras opiniones y de hacerlas llegar a los demás.

Utiliza las posibilidades que te ofrecen las redes sociales y el internet para entrenarte y retroalimentarte de tus lectores.

Luego, cuando tengas más experiencia y hayas acumulado más conocimientos, pues opta por revistas, blogs, periódicos, canales y libros.

El grado en que harás todas estas cosas que te recomiendo dependerá de ti y tu proyecto de vida. Pero, aunque no quieras ser escritor o investigador, la importancia del pensamiento crítico será siempre la misma. Puedes ser ama de casa, estudiante, barrendero, eso no importa.

No olvides que eres un ser humano con algo maravilloso llamado inteligencia. Entrénala, explótala, hazla grande, disfrútala, gózala. No permitas que los poderosos te dejen encerrados en la jaula de ignorancia. Tu vida y el mundo son tuyos. Ve a por ellos!

Andrey Viarens