Los antikis son seres muy parecidos a los humanos. Todos llevan la piel muy bronceada porque habitan en un mundo donde nunca es de noche.

Ellos viven en casitas hechas de barro y paja, en medio de hermosos jardines y huertos donde suelen cultivar sus frutas y verduras bajo un sol mágico que les brinda salud y protección. Allí la vida es tranquila y sin grandes preocupaciones.

En el mundo de los antikis no hay aves, ni gatos, ni perros, pero sí insectos de todos los tamaños, muchos tan grandes como nuestras vacas o caballos. Ellos ayudan a reproducir la vida entre las plantas y helechos, y por lo general son igual de pacíficos que sus vecinos.

Un día, el pequeño Kalé, descubrió que su mundo era mucho más grande que los jardines donde solía jugar, entre su casa y las casas de sus abuelos.

De inmediato quiso saber más y preguntó si había algo más allá del universo. Y si había algo más, qué había entonces más allá de ese otro algo. Pero nadie supo responderle.

Tiempo después, siendo ya un adolescente, emprendería su viaje en solitario a las lejanas tierras de El Fondo. Allí sucederán muchas cosas que cambiarán su vida para siempre y le darán un vuelco a los destinos de su mundo.

Ven y acompaña a Kalé en su viaje, que puede ser también tu propio viaje en el intento por descubrir el mundo en que vives y de paso descubrirte a ti mismos y a tu destino en él.

Andrey Viarens